Apenas vi que un ojo me guiñaba la vida, le pedí que a su antojo dispusiera de mí, ella me dió las llaves de la ciudad prohibida, yo, todo lo que tengo, que es nada, se lo dí.
Así crecí volando y volé tan deprisaque hasta mi propia sombra de vista me perdió,para borrar mis huellas destrocé mi camisa,confundí con estrellas las luces de neón.
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