Causabas daño aún .. y en mi abandono
eras sólo un recuerdo ya marchito
de desamor, de soledad, de encono:
indecible presencia de delito,
Hoy quise recordarte. Y a destono
se me adentró el olvido, como un grito.
Tal vez deba decir que te perdono,
pero es más simple: no te necesito.
Hago un esfuerzo por reconocerme
en aquella que fui: frágil, inerme . . .
Y trato de evocar la vaga herida,
hoy, que eres como un rostro trascordado
que no sé si conozco o ha pasado
por mi calle, una tarde envejecida .
No hay comentarios:
Publicar un comentario